jueves, 24 de mayo de 2012

La vida

LA VIDA
Vivir da mucho, mucho miedo.

 Hay muchas cosas malas, desde enfermedades hasta personas. Y hay sentimientos. Toda una amplia gama de sensaciones de las que no te puedes desprender con facilidad, que van contigo hasta la tumba. 

 Está la muerte. Esa que da un giro rotundo, con prisa, sin aviso previo. De un plumazo, todo lo que querías desaparece y tú te quedas parado, en medio de la nada, solo, y no sabes qué hacer. El dolor te muerde por dentro, los gritos rompen tus huesos, las lágrimas son tu único alimento. 

 Está la amistad. Ella tiene la llave hacia la felicidad, y la guía para el camino de la vida. Con una sonrisa te consuelan, con un abrazo te protegen, con una mirada te entienden. Y tú lo sabes, lo entiendes. Un amigo es el equivalente al mundo; todo con él cobra sentido. 

 Está el amor. La confianza en esa persona te convierte en alguien que no eras, mucho, mucho mejor. Te transformas en alguien pleno, lleno de seguridad y fuerza. Y si el amor nos abandona, la vida pierde el sentido y la muerte, a veces, es lo único que somos capaces de entender. 

 Está el valor. Que no es sino el intento. Aquel que intenta realizar todo lo que sueña, todo lo que anhela, esa persona es valiente. Pues no hay mayor héroe que el que no se rinde ante la idea de superarse a sí mismo. 

 Y está la vida. La Vida. Que es todo lo anterior y más, mucho más. La vida es tan rica, tan plena, tan generosa, que nos otorga a cada uno una parte de sí misma, nos da el derecho de decir que es nuestra, y nos ama.

 Yo amo la vida. Aunque a veces es desesperante, agobiante y sí, una mierda, yo amo a la vida. Estoy enamorada de la gente, de todo el mundo, de los buenos, los malos, los gordos, los feos, los tontos, los que sean. Me encanta la gente y me encanta verle el lado bueno a todo.

 Mi infancia ha sido casi perfecta, y no tengo queja alguna de ella. Mi adolescencia ha sido plena y llena de cosas fantásticas, y mi entrada a la madurez está siendo bien jodida. Pero no pierdo ese amor a las cosas, a la gente, a las personas. 

 Sé de gente que ha padecido mucho en su vida. Que han pasado por auténticas ''putadas''. Y no, no voy a darles una palmadita en la espalda, ni voy a decir pobrecitos. Les voy a felicitar. Porque hay que tenerlos muy bien puestos para salir hacia delante. Ellos sí son héroes. Han remendado sus heridas y han andado, o gateado, o se han arrastrado buscando la felicidad, en vez de quejarse de sus maltrechas vidas. 

 Os aplaudo y me disculpo, por todo lo que me quejo sin motivo. La vida da miedo, pero si pude vencer al monstruo de mi armario, puedo vencer cualquier cosa. Seguiré amando la vida y a la gente, con todo mi corazón, con la esperanza de tener una vida plena. Porque vivir, querida, es ponerse una meta y alcanzarla. No ponerse límites. Ama al mil por mil, sufre y ríe, y cuando mueras, no tengas nada de lo que arrepentirte, y de hacerlo, que sea por lo hecho y no por lo añorado. 

 Y a los que buscan dañarme: GRACIAS. Me dais un motivo para luchar más y mejor. Pero yo viviré. Aunque me ''cague'' de miedo. Porque mejor vivir con miedo, pero vivir de verdad, que morir con el miedo de quedarme con ganas. 

 ''Carpe Diem'' 

 Susana Segovia. Enero 2011.